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Refinanciar o portar tu crédito automotriz: cuándo conviene y qué permite la Ley de Portabilidad

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por Equipo ROLAV
Refinanciar o portar tu crédito automotriz: cuándo conviene y qué permite la Ley de Portabilidad

Refinanciar o portar tu crédito automotriz: cuándo conviene y qué permite la Ley de Portabilidad

Mucha gente firma el crédito de la automotora el mismo día que compra el auto, sin comparar, y descubre meses después que la cuota es más alta que la de un amigo con el mismo auto. La buena noticia es que un crédito automotriz no es una condena: se puede renegociar con la misma entidad o llevar a otra. Esta guía explica los dos caminos, lo que cuesta cada uno y cómo saber si el cambio deja plata.

En simple

Refinanciar es renegociar con tu misma entidad. Portar es llevarte el crédito a otra que te ofrezca mejores condiciones, con la Ley de Portabilidad Financiera (21.236): la nueva entidad paga el saldo, se queda con la prenda sin alzarla y tú pagas solo notaría e inscripción, más la comisión de prepago legal (máximo un mes de intereses). Conviene cuando queda bastante crédito por pagar y la nueva tasa es claramente menor; no conviene si el ahorro viene de alargar el plazo.

Primero: cuánto crédito te queda y cuánto interés

En un crédito con cuota fija, las primeras cuotas son casi puro interés y las últimas casi puro capital. Eso define todo: mientras más al inicio estés, más interés queda por pagar y más sentido tiene cambiar. Pide a tu entidad el estado de deuda con el saldo de capital y el detalle de intereses restantes; tienen que entregártelo.

Regla rápida: si te queda menos de un tercio del plazo, el cambio rara vez deja plata. Si te queda más de la mitad, casi siempre vale la pena al menos cotizar.

Camino 1: refinanciar con la misma entidad

Es pedir a tu financiera un crédito nuevo que paga el anterior, con otra tasa o plazo. Ventajas: es rápido y no hay cambio de prenda. Desventajas: la entidad no tiene presión de competencia, así que la mejora suele ser chica, y es común que la "rebaja" de cuota venga de alargar el plazo, lo que sube el costo total. Amicar y las propias financieras publican guías sobre cómo pedirlo; el consejo es llegar con una oferta de otra entidad en la mano.

Camino 2: portar el crédito a otra entidad

La Ley 21.236, vigente desde septiembre de 2020, creó un procedimiento estándar para cambiar de proveedor financiero: cuentas, tarjetas, créditos de consumo, hipotecarios y también automotrices. Funciona así:

  1. Pides un certificado de liquidación a tu entidad actual (saldo, tasa, plazo restante, comisión de prepago). Están obligados a dártelo.
  2. Presentas ese certificado a una o más entidades nuevas y pides una oferta de portabilidad. Acá es donde las pones a competir.
  3. Aceptas la mejor oferta y la nueva entidad se encarga del resto: paga el saldo a la antigua y, en créditos con prenda, se subroga en la prenda: la garantía pasa a su nombre sin alzarla ni reinscribirla desde cero.
  4. Pagas los costos permitidos: notaría e inscripción del cambio, más la comisión de prepago legal. Ninguna penalidad extra.

La portabilidad es un derecho: la ley dice que cualquier cláusula que la impida se tiene por no escrita. Si tu entidad demora o pone trabas, el reclamo va al SERNAC o a la CMF.

La comisión de prepago: cuánto puede ser

Al cambiar de entidad, la antigua recibe el pago anticipado del saldo y puede cobrar una comisión de prepago. La Ley 18.010 la limita: en créditos no reajustables (los automotrices en pesos), como máximo un mes de intereses sobre el capital que se prepaga; en reajustables, un mes y medio. Y el derecho a prepagar es irrenunciable. Ese mes de intereses es el costo principal del cambio: sobre un saldo de $6.000.000 a una tasa mensual del 2%, son unos $120.000.

La cuenta para decidir

Ejemplo ilustrativo

Te quedan 30 cuotas de $290.000 (costo restante: $8.700.000). Una entidad nueva te ofrece el mismo saldo a 30 cuotas de $255.000 ($7.650.000). Costos del cambio: comisión de prepago $120.000, notaría e inscripción $60.000, seguros nuevos ya incluidos en la cuota. Ahorro neto: $8.700.000 menos $7.650.000 menos $180.000 = $870.000. Conviene. Si la oferta fuera a 42 cuotas de $215.000 ($9.030.000), la cuota baja pero pagarías $330.000 más: no conviene.

Es el mismo método de comparar dos créditos: costo total restante contra costo total restante, al mismo plazo.

Tres situaciones típicas

  • Firmaste en la automotora sin comparar. Es el caso más común y el que más ahorra al portar: el crédito de la casa suele ser el escalón más caro, como explicamos en crédito directo versus financiera.
  • Ahora tienes banco y antes no. Si tu perfil mejoró (contrato indefinido, cuenta corriente), un crédito de consumo bancario puede pagar el saldo y dejar el auto sin prenda.
  • Quieres vender el auto. Ahí no se porta, se prepaga y se alza la prenda; lo explicamos en vender un auto con crédito vigente.

Información referencial. La Ley 21.236 de portabilidad financiera rige desde septiembre de 2020 y la Ley 18.010 fija los topes de la comisión de prepago; los ejemplos son ilustrativos y las condiciones reales dependen de la evaluación de cada entidad. ROLAV no otorga créditos ni evalúa tu capacidad de pago.

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Preguntas frecuentes

¿La portabilidad financiera aplica a créditos automotrices?

Sí. La Ley 21.236, vigente desde septiembre de 2020, cubre cuentas, tarjetas, créditos de consumo, hipotecarios y automotrices, incluidos los de financieras. Es un derecho del cliente: cualquier cláusula que lo impida se tiene por no escrita. La nueva entidad paga el saldo a la antigua y asume la prenda del auto sin necesidad de alzarla, lo que hace el cambio más rápido y barato que prepagar y volver a inscribir.

¿Cuánto cuesta portar un crédito automotriz?

La ley limita los costos a lo estrictamente necesario: en un crédito con prenda, básicamente notaría e inscripción del cambio de acreedor. La entidad antigua puede cobrar la comisión de prepago que fija la Ley 18.010: como máximo un mes de intereses sobre el capital que se prepaga en créditos no reajustables. Lo que no puede cobrar son penalidades adicionales por irte.

¿Refinanciar es lo mismo que portar?

No. Refinanciar es renegociar con la misma entidad: cambiar plazo, tasa o consolidar deudas, normalmente firmando un crédito nuevo. Portar es cambiar de entidad con la ley de por medio. Refinanciar suele ser más rápido; portar suele ser más barato porque pones a las entidades a competir.

¿Cuándo no conviene?

Cuando queda poco crédito: en los últimos meses la mayor parte de la cuota ya es capital, y la comisión de prepago más los gastos se comen el ahorro. Tampoco conviene si la nueva oferta baja la cuota alargando el plazo: pagas menos al mes y más en total. Compara siempre el costo total restante de ambas opciones, no la cuota.

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